El Mundial 2026 cambia el VAR para siempre. Esto es lo que nadie te cuenta
- Esp. Willmar Tarazona Faneyth

- 15 may
- 3 min de lectura

FIFA y Lenovo presentaron en Las Vegas el sistema de arbitraje más ambicioso en la historia del fútbol profesional. Avatares 3D personalizados, análisis táctico con IA generativa y árbitros con cámara en el pecho. La promesa es eliminar la polémica. La pregunta es si la tecnología puede cumplirla
El fútbol siempre ha tenido problemas con las jugadas polémicas. El centímetro que separa un gol legítimo de uno anulado, la fracción de segundo que define un fuera de juego, la duda que queda después de cada repetición en cámara lenta. Durante décadas, ese margen fue territorio del criterio humano. A partir del Mundial 2026, será territorio de la inteligencia artificial.
En enero de este año, en la Sphere de Las Vegas durante el CES, el presidente de la FIFA Gianni Infantino y el CEO de Lenovo Yuanqing Yang presentaron el paquete 'Football AI': un conjunto de tecnologías que transformará el arbitraje, el análisis táctico y la experiencia de los 6.000 millones de espectadores estimados para el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá con 48 selecciones, 104 partidos y 1.248 jugadores.
El fuera de juego ya no tendrá líneas borrosas
La innovación más visible es la evolución del sistema SAOT —Tecnología Semiautomatizada de Fuera de Juego— que dejará atrás los maniquíes genéricos para trabajar con avatares 3D exactos de cada futbolista. El proceso de creación es tan rápido como sorprendente: cada jugador es escaneado durante la sesión fotográfica oficial del equipo, en un proceso que dura aproximadamente un segundo y captura las dimensiones precisas de su cuerpo, desde la envergadura de sus brazos hasta las proporciones de sus extremidades.
El resultado es que Erling Haaland y Lionel Messi, por ejemplo, tendrán representaciones digitales con sus medidas reales —1,96 metros contra 1,70— en lugar de un esqueleto genérico. Cuando el sistema detecte un fuera de juego dudoso, el árbitro VAR verá en su monitor la animación del avatar real de ambos jugadores en el momento exacto del pase. El público en el estadio y en televisión verá lo mismo.
El sistema SAOT opera con 12 cámaras bajo el techo del estadio a 50 fotogramas por segundo, y un sensor en el balón oficial que emite datos 500 veces por segundo. El tiempo promedio de decisión del VAR se redujo de 70 a 25 segundos.— FIFA / Lenovo, CES 2026 / Fuente: FIFA.com

Football AI Pro: el análisis táctico que antes solo tenían los grandes
La segunda pieza del paquete apunta a algo que trasciende el arbitraje: democratizar la inteligencia táctica. Football AI Pro es una plataforma de análisis basada en IA generativa, entrenada con millones de puntos de datos históricos y en tiempo real, que estará disponible para las 48 selecciones participantes sin distinción de presupuesto. Las selecciones que hoy no pueden costear equipos de analistas tendrán acceso a los mismos reportes tácticos, análisis del rival y visualizaciones 3D que las potencias del fútbol mundial, en múltiples idiomas.
La restricción clave, sin embargo, es deliberada y revela la postura de la FIFA sobre los límites de la IA en el deporte: Football AI Pro solo puede usarse antes y después de los partidos. Su uso está prohibido durante el juego en vivo. La inteligencia artificial puede preparar la batalla, pero no puede librarla.
Referee View 2.0: ver lo que ve el árbitro
Los árbitros estarán equipados con cámaras corporales que transmitirán en tiempo real la perspectiva exacta desde la que toman sus decisiones. La tecnología ya existía en versiones anteriores, pero los problemas de estabilización hacían las imágenes prácticamente inútiles: el movimiento rápido del árbitro convertía cada carrera en un video borroso. La versión 2026 incorpora software de estabilización impulsado por IA que elimina ese problema en tiempo real. El aficionado podrá ver exactamente lo mismo que vio el árbitro en el momento exacto en que tomó la decisión.
Lo que la tecnología todavía no puede garantizar
No todo es perfecto. Investigadores académicos advierten sobre una “ilusión de precisión”: las cámaras capturan 50 fotogramas por segundo, pero un jugador en sprint se mueve más rápido de lo que el sistema puede procesar, generando un margen de error de hasta 34 centímetros. Difícil de conciliar con la promesa de precisión milimétrica.
El otro problema es de fondo: los algoritmos que deciden si un gol es válido o no son propiedad de empresas privadas. Nadie los audita. Nadie los revisa. Funcionan como cajas negras en decisiones que pueden eliminar a una selección del Mundial.
El Mundial 2026 se jugará en el campo y se arbitrará en un servidor. Si la IA se equivoca, no habrá hombre de negro al que señalar. Y eso, en el deporte más apasionado del mundo, es una pregunta que merece respuesta antes del primer partido.
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