Clawdbot: fascinante, libre… y peligrosamente ingenua
- Esp. Willmar Tarazona Faneyth
- hace 7 minutos
- 2 Min. de lectura

Hay momentos en la tecnología donde la fascinación llega antes que la reflexión. Clawdbot es uno de esos casos.
La propuesta es simple y potente: una IA open source capaz de ver tu pantalla, mover el mouse, escribir, abrir programas y ejecutar acciones completas en tu computadora, como si fueras tú. No un asistente que sugiere. Uno que actúa.
Para muchos, esto es el futuro. Para otros, una alarma que suena demasiado fuerte como para ignorarla.
¿Qué es exactamente Clawdbot?
Clawdbot es un sistema experimental que combina modelos de lenguaje con visión por computadora para operar un sistema operativo de forma autónoma. Puede leer interfaces gráficas, interpretar botones, campos de texto y tomar decisiones paso a paso. Y va más allá de lo que hablamos el otro día, cuando apareció Perplexity Comet.
En la práctica:
👉 Puede instalar software
👉 Navegar por la web
👉 Interactuar con apps locales
👉 Ejecutar flujos completos sin supervisión constante
Todo esto, además, con código abierto y totalmente en tu computadora, sin internet.
El dilema del open source: libertad vs. control
El open source tiene virtudes enormes: transparencia, auditoría comunitaria, innovación acelerada. Pero cuando se combina con IA con agencia total, aparecen riesgos difíciles de ignorar.
Clawdbot no distingue intención. No sabe si una orden es legítima, maliciosa o simplemente un error humano y esto supone un gran riesgo para la seguridad de los datos de tu computadora.
Darle control total del sistema operativo a una IA es equivalente a entregarle las llaves, el teclado y la contraseña a una entidad que no entiende consecuencias. Así que por muy atractivo que parezca, no cometas el error de instalarla.
Recuerda que cuando el código es abierto, cualquiera puede modificarlo, adaptarlo o usarlo con fines menos nobles.
Los riesgos reales (no teóricos)
Entre los principales peligros están:
Ejecución de acciones irreversibles por errores de interpretación
Acceso completo a datos sensibles (archivos, contraseñas, sesiones abiertas)
Uso malicioso como herramienta de automatización para fraudes o intrusiones
Dificultad de auditoría en tiempo real, incluso para usuarios avanzados
El problema no es Clawdbot (es el entusiasmo sin freno)
Clawdbot no es “malo”. Es coherente con una tendencia mayor: queremos IAs que hagan todo por nosotros. Pero cada vez que eliminamos fricción, también eliminamos capas de control.
Como ya vimos con navegadores con IA y agentes autónomos, la comodidad suele llegar antes que la seguridad. Y cuando eso ocurre, el usuario común se convierte en el último eslabón de defensa… sin saberlo.
Clawdbot es una advertencia disfrazada de demo impresionante. Nos muestra hasta dónde puede llegar la IA cuando se le da acceso total y pocas restricciones. Y también nos recuerda algo incómodo: open source no significa automáticamente seguro, especialmente cuando hablamos de sistemas que pueden actuar en el mundo real.
Y cabe preguntarnos entonces, ¿vamos a aprender a poner límites antes de que la IA aprenda a ignorarlos?
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